
Salvi Serra continúa con las explicaciones del elemento ‘Debilidades’ del análisis DAFO para los talleres
Acabando el verano visité a unos amigos de un grupo de talleres y, mientras veíamos diferentes temas, me reencontré con un comportamiento que vamos a estudiar en la tercera parte del Mini Dafo: Las Debilidades.
Quiero recordar que este “estudio” no quiere ni puede ser exhaustivo. No puedo revisar las actitudes de todos los talleres porque cada uno tiene sus circunstancias, así que me dedico a señalar aquellas que son comunes a muchos de ellos, intentando buscar consejos que sirvan a la mayoría.
En primer lugar, la definición de debilidades de un Dafo es el conjunto de actitudes y comportamientos –siempre internos– que, según la IA, “son negativos o desfavorables y limitan la capacidad de desarrollo, generan desventajas frente a la competencia o dificultan el logro de los objetivos”.
En cristiano, aquellos comportamientos propios que ponen palos en las ruedas a nuestro éxito.
Y hay uno en particular que detecto muy a menudo y que me molesta mucho, arrimar el ascua a su sardina: véase el conjunto de excusas, falsos argumentos, información interesada, uso de circunstancias y situaciones para justificar las acciones o, en la mayoría de las veces, la falta de las mismas.
Es decir, cómo nos autoexcusamos por dejar de hacer aquello que, en el fondo, sabemos que deberíamos hacer.
Siempre hay más razones para no hacer algo que para hacerlo, y, si no parece adecuado, buscamos nuestras propias “razones” que nos justifiquen.
Así pues, si revisamos las Debilidades, encontraremos que hace tiempo que sabemos que la tecnología (de todo tipo, operativa o administrativa) nos está sobrepasando en muchos aspectos, que cada vez es más difícil el relevo generacional, que los clientes han cambiado y quieren una atención y unos servicios diferentes y que, a pesar de saberlo, hay una parte importante de los talleres que no quieren darse cuenta o “arriman el ascua a su sardina”, inventando la más variada colección de excusas para no hacer lo necesario.
Por eso, la mayor Debilidad de los talleres es no reconocer los errores que se cometen, que en muchos casos son una consecuencia inevitable de la trayectoria seguida, y buscar excusas para no solucionarlos, en vez de afrontarlos y hacer lo necesario.
En poco tiempo llegarán cambios administrativos (VeriFactu, registro horario) que pondrán a la vista una de las carencias más importantes de los talleres, que, además de desarrollar una actividad de reparación, tienen que ser “empresa”, cumplir las obligaciones, buscar la rentabilidad frente al volumen y funcionar como negocio.
No podemos buscar excusas para esto
Empieza a oírse en el sector la opinión de que quizás no hay suficiente trabajo para tanto taller y, ante eso, habrá que recordar que no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapta.
Revisar nuestras propias Debilidades no es ser pesimista, es ser realista. Debemos saber lo que no hacemos bien, lo que influye negativamente en nuestra actividad, ver dónde dejamos de aprovechar oportunidades por seguir la costumbre y negarnos a cambiar para conseguir lo necesario.
Si sabemos lo que hacemos mal, podremos arreglarlo.
Y repito, las Debilidades siempre son propias. No son culpa de nadie más; por eso es a cada uno de nosotros a quien nos toca estudiarlas, ver dónde nos afectan, buscar las soluciones y caminar hacia el éxito.
Si lo hacemos, además de realistas podremos ser moderadamente optimistas.
Seguiremos trabajando. Nos queda un último capítulo. Hasta entonces, mucha fuerza y buenas ventas.
Hasta pronto.























