
Artículo de José Luis Rodríguez, director general de Afane, Agrupación de Fabricantes de Neumáticos
Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, la carretera vuelve a convertirse en punto de encuentro para los amantes de las dos ruedas. Es tiempo de rutas, de escapadas y de disfrutar de la conducción en moto. Pero, junto a ese entusiasmo, conviene no perder de vista un elemento esencial: el estado de los neumáticos, clave para que esa experiencia sea, además de placentera, segura.
A menudo infravalorados, los neumáticos constituyen el único punto de contacto entre la moto y el asfalto. Apenas unos centímetros de goma que sostienen toda la dinámica del vehículo, pero de los que depende, en gran medida, la seguridad del motorista. En esta época del año, además, su papel cobra aún más relevancia: el aumento de las temperaturas eleva la del asfalto y afecta directamente a su comportamiento. En estas condiciones, especialmente en carreteras irregulares, el riesgo de desgaste acelerado o incluso de pinchazo se incrementa, haciendo imprescindible extremar su revisión y mantenimiento.
Exigencias de los neumáticos de las motos
Los neumáticos de una moto están sometidos a exigencias muy distintas a las de un turismo. No solo soportan las cargas verticales derivadas del peso del vehículo, sino que también absorben las irregularidades del terreno, transmiten las fuerzas de tracción y frenado y gestionan los esfuerzos que se generan en cada giro para mantener la trayectoria. En otras palabras, desempeñan un papel integral en toda la dinámica de la moto. Por ello, en una moto los neumáticos no se limitan a sostener el conjunto: son responsables directos de la tracción, la frenada y la estabilidad, especialmente en curva. Su impacto en la conducción es inmediato y decisivo. Un neumático en mal estado puede aumentar la distancia de frenado, reducir el agarre en superficies mojadas o, en el peor de los casos, provocar pérdidas de control en situaciones críticas.
Es en este punto donde el cuidado y mantenimiento del neumático cobran todo su sentido. La presión es, probablemente, el factor más determinante y, a la vez, uno de los más descuidados. Circular con valores incorrectos no solo acelera el desgaste, sino que compromete la estabilidad y aumenta el consumo de combustible. La recomendación es sencilla y clara: comprobarla al menos una vez al mes y siempre antes de emprender un viaje largo, preferiblemente en frío para obtener una medición fiable. Junto a la presión, la profundidad del dibujo es otro aspecto clave. Cuando desciende por debajo de los 1,6 mm, la capacidad de agarre se reduce notablemente, especialmente en condiciones de lluvia, ya que la evacuación de agua se vuelve menos eficaz y aumenta el riesgo de aquaplaning. A ello se suma la importancia de realizar inspecciones visuales periódicas: detectar grietas, golpes, abultamientos o desgastes irregulares puede prevenir fallos mayores. Convertir esta revisión en un hábito antes de cada trayecto no es solo recomendable, sino esencial para una conducción segura.
El motorista invierte en equipamiento pero relega los neumáticos a un segundo plano
Pero hay una decisión previa que condiciona todo lo demás: la elección del neumático. Apostar por la calidad no es un lujo, sino un ejercicio de responsabilidad. Con frecuencia, el motorista invierte en equipamiento o mejoras mecánicas y, sin embargo, relega los neumáticos a un segundo plano, ya sea por desconocimiento o por una lógica de ahorro a corto plazo que puede salir cara. Conviene recordar que no todos los neumáticos son iguales. Optar por productos de calidad se traduce en una mayor adherencia y agarre, mejor eficiencia y, en consecuencia, un consumo más contenido. También ofrecen mayor resistencia al desgaste, una vida útil más larga y un comportamiento más fiable en condiciones meteorológicas adversas. A ello se suma un aspecto cada vez más relevante: el compromiso con el medioambiente, fruto de procesos de fabricación más avanzados y de una mayor inversión en innovación. Elegir bien, en este caso, es invertir directamente en seguridad y tranquilidad.
Debemos tener en cuenta que en el mercado existen neumáticos para todo tipo de circunstancias: turismo; sport, para uso único en carretera pero también para circuitos; de campo, urbano, trail o “mixtos” para una conducción combinada entre asfalto y caminos de tierra, etc. En función de sus necesidades, el motero debe escoger los que mejor se adapten a esa conducción. Si se trata de una conducción de movilidad urbana, por vías asfaltadas o para realizar largos desplazamientos lo correcto es usar los touring. También están los Sport Touring, más deportivos pero aptos para largas distancias. Y, en el caso de realizar una conducción mucho más deportiva, para altas velocidades se puede cambiar a neumáticos sport. Lo fundamental es un montaje adecuado, ya que esto puede suponer una diferencia abismal en comportamiento y seguridad.
Un año más, desde Afane participaremos en Madrid X Moto con un objetivo claro: concienciar a los motoristas sobre la importancia de cuidar los neumáticos de su moto. Estudios recientes muestran que alrededor del 8% de las motos circulan con neumáticos en mal estado, una cifra que evidencia la necesidad de sensibilizar sobre este tema. Nuestro propósito es que esto cambie, que cada motorista sea plenamente consciente de que el estado de sus neumáticos no solo influye en el rendimiento de la moto, sino que es un factor determinante para su seguridad en cada trayecto.
Fomentar una cultura de revisión, mantenimiento y elección consciente es fundamental. No se trata solo de cumplir con la normativa, sino de entender que cada trayecto depende, en gran medida, de ese contacto mínimo con el suelo.























