
Blog que intentar dar una explicación técnica a la nueva norma del Reglamento General de Vehículos que fija en 1 mm la profundidad mínima del dibujo para los vehículos industriales
La profundidad mínima del dibujo en los neumáticos no es la misma para todos los vehículos, y no es casualidad. Mientras que en turismos el límite legal se mantiene en 1,6 mm, la reciente Orden PJC/528/2026 ha rebajado a 1 mm el mínimo exigido para camiones, autobuses y remolques. A primera vista puede parecer una contradicción en términos de seguridad, pero en realidad responde a diferencias técnicas ya la necesidad de armonizar la normativa con Europa.
En los turismos, el principal enemigo es el aquaplaning. Son vehículos más ligeros, circulan a mayor velocidad y dependen en gran medida del dibujo del neumático para evacuar el agua. Cuando la profundidad baja de 1,6 mm, la capacidad de drenaje se reduce de forma notable y el riesgo de perder el control en mojado aumenta considerablemente. Por eso ese umbral sigue siendo el estándar de seguridad.
¿Menos dibujo, misma seguridad? Así cambia la norma para camiones y autobuses.
Sin embargo, en los vehículos industriales el comportamiento cambia. Camiones y autobuses soportan mucho más peso por eje, lo que genera una mayor presión sobre el asfalto y reduce el riesgo de aquaplaning. Además, utilizan neumáticos diseñados específicamente para cargas elevadas y uso intensivo, con estructuras y compuestos distintos. Esto permite que puedan operar de forma segura con un dibujo menor, hasta ese nuevo límite de 1 mm.
El cambio también tiene una razón normativa. La Unión Europea ya fijaba ese mínimo de 1 mm para vehículos pesados, y España estaba aplicando un criterio más restrictivo. Esta diferencia generaba problemas en el transporte internacional y riesgo de sanciones, por lo que la nueva orden busca unificar criterios y facilitar la operativa de las flotas.
En cualquier caso, conviene no perder de vista que el mínimo legal no siempre coincide con el óptimo de seguridad. Tanto en turismos como en vehículos industriales, apurar el neumático hasta el límite puede afectar el rendimiento, especialmente en condiciones de lluvia. De hecho, la diferencia en distancia de frenado entre un neumático desgastado y uno en buen estado puede ser decisiva.























