
Según José Luis Rodríguez, director de la Agrupación de Fabricantes de Neumáticos, la conducción y el estado de los neumáticos afecta directamente en el ahorro de combustible
En los últimos días se ha producido un aumento considerable sobre el precio de los carburantes. En el caso del diesel, se ha disparado y ya hay algunas gasolineras donde supera los dos euros por litro.
Ante esta situación, la Agrupación de Fabricantes de neumáticos (Afane) recuerda que los neumáticos son un elemento fundamental con el que conseguir ahorrar energía. Los conductores pueden aportar un importante grano de arena con la elección correcta a la hora de comprar los neumáticos y un constante mantenimiento durante su uso.
Conseguir esa mayor eficiencia del combustible pasa por ser selectivos a la hora de realizar la compra y optar por el modelo más adecuado. La etiqueta del neumático nos ofrece información útil sobre la sostenibilidad y la eficiencia energética del modelo elegido. Ya que, dependiendo de los materiales, dibujo y compuesto del neumático, el gasto en combustible puede ser menor.
En el caso de motores térmicos, el uso eficiente de los neumáticos y su buen mantenimiento se traduce en ahorro de combustible y disminución de emisiones de CO2. Para los vehículos eléctricos el ahorro resultará en un aumento de la autonomía.
“Cuando los neumáticos cuentan con la presión correcta, la superficie de contacto con el suelo es la óptima, mientras que si están por debajo, la goma se aplasta contra el pavimento y aumenta la fricción. A más fricción, más esfuerzo para mover el vehículo y por tanto mayor consumo de combustible”, explica José Luis Rodríguez, director general de la Agrupación.
Por otra parte, si nuestros neumáticos tienen un gran desgaste o deformaciones, el vehículo puede tender hacia un lado, haciendo que el motor trabaje más para mantener la dirección recta. Esto genera una mayor resistencia y, por ende, mayor consumo de combustible.
La conducción eficiente también hará que se gaste más o menos dinero a la hora de repostar. Para no despilfarrar, lo primero que se debe hacer es arrancar el motor del coche sin pisar el acelerador. En los motores de gasolina se puede comenzar a circular justo después del arranque, mientras que en los de diésel se debe esperar unos segundos. Debemos intentar mantener la velocidad lo más uniforme posible, evitando frenar, acelerar y cambiar de marcha si no es necesario.
Para economizar la gasolina, es preferible usar el aire acondicionado a bajar las ventanillas si tienes calor. Además, es importante conducir con la marcha más larga y evitar revolucionar el motor. Desde Afane recuerdan que aprovechar las bajadas para ahorrar en el consumo de combustible, y en las subidas, retrasa al máximo la reducción de marcha, incrementando ligeramente la presión sobre el acelerador.






















