
La red de talleres Euromaster recomienda a los conductores un “electrocardiograma” a la batería en cada revisión del coche
Con el invierno “llamando a la puerta” y las bajas temperaturas ya instauradas en muchos puntos de España, la batería del coche es uno de los elementos técnicos que conviene vigilar más de cerca. Además, sus averías se producen sin previo aviso y sin dar síntomas. Por ello, Euromaster, especialista en el cuidado y mantenimiento integral del vehículo, recomienda un “electrocardiograma” en cada revisión que haga el conductor a su coche.
Esta operación, que Euromaster realiza de forma gratuita, es un chequeo de salud de la batería donde no sólo se revisa el nivel de carga, sino también la cantidad de electrones que puede acumular, un hecho que está muy ligado al número de cargas y descargas (o número de ciclos de vida). Si este test de salud es desfavorable, se recomienda cambiar la batería, a pesar de que no haya dado un síntoma previo de posible fallo.
Condicionantes de la salud de la batería
La batería, como el corazón del vehículo que es, sufre con los cambios bruscos de temperatura y cuando ésta se sitúa por debajo de 5 grados en invierno o cuando superan los 28 grados en verano. De ahí que los cambios estacionales sean los momentos de más riesgo para este elemento del vehículo y, por tanto, de que nos deje tirados.
En tal caso, cuando una batería falla, el vehículo directamente no arranca. La avería en sí no es grave, pero sí puede ocasionar muchas molestias al conductor y sus posibles acompañantes, sobre todo por el momento y el lugar. Suerte si se produce en la propia plaza de aparcamiento.
Sin embargo, para no tentar a la suerte lo más recomendable es la prevención. Y si en esa labor de anticipación hay que cambiar la batería, sus precios, aunque dependen de su tipología, suelen rondar los 120 euros (las de 12V y fabricadas en plomo)
Sin embargo, las baterías fabricadas en gel, cada vez más usuales por la presencia cada vez mayor del sistema stop/start de parada y arranque automáticos del motor, son más complejas y sofisticadas y el precio en su sustitución ronda los 200 euros.
Asimismo, este tipo de baterías fabricadas en gel son mucho más seguras, ya que en caso de que el vehículo vuelque tras un accidente, no sueltan o derraman los electrolitos que hay en su interior como sí sucede en las de plomo.






















