
La infraestructura de los puntos de recarga en España avanza con la movilidad sostenible o, por el contrario, seguimos en la casilla de salida
El crecimiento de la red de recarga de vehículos eléctricos (VE) en España es incuestionable, pero ¿realmente estamos en la senda correcta para cumplir con los ambiciosos objetivos de movilidad sostenible? La respuesta es un gran «sí, pero no».
Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones ANFAC, en 2024 se alcanzaron 38.725 puntos de recarga públicos, un aumento del 32% respecto al año anterior. Suena bien, pero el dato pierde “brillo” cuando descubrimos que más del 22% de estos puntos no están operativos. Es decir, uno de cada cinco cargadores está «de adorno». Si funcionaran todos, nos acercaríamos más a la meta de 64.000 puntos prevista para este año. Pero con la burocracia y una administración con dudas, trámites para unos permisos que se hacen eternos, y problemas técnicos aún sin resolver, seguimos tropezando con la misma piedra.
Otro gran escollo es la potencia de carga. La mayoría de los puntos actuales (71%) no superan los 22 kW, lo que significa que para una carga completa aún hacen falta horas. Sin una expansión seria de la carga ultrarrápida, los conductores seguirán viendo el coche eléctrico como una molestia más que como una solución.
Por continuar con el precio; si hablamos de ventas, la situación tampoco es alentadora. En 2024, solo se vendieron 80.232 turismos electrificados, cuando el objetivo era 280.000. A este ritmo, la electrificación del parque automovilístico va a necesitar una prórroga. ¿Habrá que dar una vuelta a las fechas para la descarbonización?
La movilidad eléctrica en España no avanza al ritmo que debería. Entre promesas, retrasos y falta de incentivos contundentes, nos seguimos quedando cortos. Si de verdad queremos cumplir con las metas de sostenibilidad, necesitamos menos declaraciones grandilocuentes televisadas a todo trapo y más acción real. De lo contrario, el coche eléctrico seguirá siendo una utopía para muchos y un negocio incompleto para otros.























