
Salvi Serra nos habla en este post del capital humano que hay en el sector del taller, y de sus habilidades y capacidades profesionales
En los últimos días me han llegado consultas de varias aperturas o ampliaciones, y también de grupos y redes de talleres sobre como “saber lo que hacemos mal”.
Y eso cuando todavía no hemos acabado de superar las consecuencias de la pandemia.
Sólo hay una explicación, el sector del taller no se rinde, y aquellos que son capaces de ver oportunidades donde otros solamente pueden ver problemas, cogen las riendas de su destino y empiezan a preparar su futuro.
Hay casos en que me preguntan sobre como abrir un segundo punto de venta y lo que eso conlleva, en otros es como ampliar el negocio, ya sea físicamente con nuevas y mejores instalaciones o empresarialmente, mejorando su dinámica de trabajo, la formación y preparación de sus equipos.
Estos casos son los que me hacen sentirme orgulloso de la calidad humana de sus gentes, ante la incertidumbre y problemas ellos oponen voluntad y valentía.
Pero además hay un par de casos que me alegran por lo que significan, hablo de grupos o redes de talleres que empiezan a plantearse descubrir que es lo que están haciendo no todo lo bien que podría hacerse, y que sin abandonar la búsqueda de resultados económicos (necesarios para la supervivencia) buscan saber lo que no está bien como primer paso para corregir los errores (que todos cometemos) como único camino para mejorar y adaptarse a lo que está llegando.
En los dos casos, talleres y grupos/redes, estas inquietudes y la voluntad de hacer lo necesario son señal de que están regentados por buenos profesionales (aquellos que como dijimos en un post anterior se preparan para lo que viene para ser capaces cuando llegue), porque la humildad de reconocer tus fallos sin abandonar tus objetivos también es un buen síntoma de profesionalidad.
Y mientras haya gente así, el capital humano del sector será inagotable.
¡Hasta el mes que viene!





















